Crecimiento personal, Inteligencia emocional
Disfruté convivir alguna vez con una religiosa de 87 años de edad, se llamó Judith Bernal: una mujer de una mirada chispeante, al encontrarla lo primero que había en su saludo era una amplia sonrisa y un trato especialmente delicado, de bondad y respeto. Pese a su...